El levantamiento arquitectónico, el diagnóstico estructural y el relevamiento constructivo permitieron descartar cualquier hipótesis de demolición basada en apreciaciones superficiales. El estudio demuestra que la estructura mantiene condiciones adecuadas de estabilidad, rigidez y continuidad, y que las patologías observadas corresponden a procesos de envejecimiento natural de los materiales, sin evidencias de fallas estructurales críticas. En este sentido, el informe cumple con su objetivo específico al establecer que la afectación de la estructura no compromete su seguridad, lo que refuerza la necesidad de su conservación.
Asimismo, el análisis permitió comprender en profundidad la dimensión histórica, material y arquitectónica del inmueble, cuya morfología, de proporciones casi cuadradas, evidencia una notable coherencia constructiva. A pesar de su aparente fragilidad, el bodegón conserva una integridad estructural significativa, lo que refuerza su valor patrimonial incuestionable y abre nuevas líneas de estudio respecto de sus sistemas constructivos y evolución histórica.

Fotografía del arquitecto Joan Molina.
El informe se constituye como una base técnica fundamental para la definición de estrategias de intervención, orientadas a acciones de corto, mediano y largo plazo para su restauración, conservación y eventual rehabilitación, en función de su puesta en valor para la comunidad.
Respecto al trabajo desarrollado, el arquitecto Joan Molina Acuña expresó: