El Plan Maestro de Mitigación Urbana (PMMU) constituye un instrumento de planificación orientado a organizar las acciones urbanísticas necesarias para la reconstrucción de los territorios afectados y reducir el riesgo frente a futuros incendios forestales. Su elaboración responde a los incendios ocurridos el 18 de enero de 2026 en la Región del Biobío, que impactaron gravemente las comunas de Penco, Lirquén, Tomé y Concepción. La emergencia provocó la destrucción de más de 3.400 viviendas, afectó 42 equipamientos críticos, dañó cerca de 126 hectáreas de suelo urbanizado y dejó un saldo de 21 personas fallecidas, convirtiéndose en uno de los desastres urbanos más significativos registrados recientemente en la región.
El PMMU fue construido sobre la base de un diagnóstico territorial que abordó cuatro dimensiones fundamentales. La primera correspondió a la caracterización urbano-espacial, identificando brechas en infraestructura, servicios, equipamientos y desarrollo económico local. La segunda analizó los niveles de vulnerabilidad, exposición y amenaza frente a incendios forestales para definir medidas concretas de mitigación del riesgo. La tercera incorporó un proceso participativo con las comunidades para construir un diagnóstico local y proyectar una visión compartida del futuro de los barrios afectados. Finalmente, la cuarta dimensión consistió en el levantamiento y priorización de una cartera integral de iniciativas de inversión urbano-habitacional destinadas a orientar su ejecución de manera eficiente y oportuna.
A partir de este proceso se definieron ocho territorios de intervención, cada uno con su respectivo Plan Maestro de Mitigación Urbana. Estos consideran dos grandes estrategias complementarias. La primera está orientada a la mitigación del riesgo e incorpora nuevas vías y rutas de evacuación, sendas de acceso, señalética de seguridad, puntos seguros, cuarteles de Bomberos, redes de grifos, franjas cortafuego y parques de mitigación diseñados bajo soluciones basadas en la naturaleza, incluyendo la recuperación de acuíferos y ecosistemas locales. En conjunto, estas medidas buscan disminuir los niveles de riesgo identificados mediante modelaciones computacionales y fortalecer la seguridad de la población. La segunda estrategia se centra en la recuperación integral de los barrios a partir de las necesidades levantadas por las comunidades. Contempla el mejoramiento y construcción de espacios públicos, áreas verdes, parques, equipamientos deportivos, educacionales, vecinales, culturales, religiosos y de salud, contribuyendo a reducir brechas urbanas, mejorar la calidad de vida y fortalecer la cohesión social.

Imagen cedida por el Dr. Sergio Baeriswyl
Respecto del alcance de la propuesta, el Dr. Sergio Baeriswyl Rada explicó que el Plan Maestro de Mitigación Urbana representa una nueva forma de abordar la reconstrucción de ciudades afectadas por desastres:
El PMMU es resultado de un amplio proceso de coordinación interinstitucional que involucró a comunidades locales, municipios, ministerios, académicos, gremios, empresas privadas, organismos internacionales y al Gobierno Regional del Biobío. Asimismo, contó con el aporte del Consejo Asesor de la Reconstrucción, instancia que permitió enriquecer la propuesta mediante una visión multidisciplinaria y colaborativa.
Como resultado de este trabajo conjunto, el plan contempla una cartera de 153 iniciativas de inversión urbana, con una inversión estimada de 93 mil millones de pesos para el período 2026-2029, aunque algunos proyectos de mayor envergadura se proyectan para etapas posteriores. Además de responder a la reconstrucción de los territorios afectados, el Plan Maestro de Mitigación Urbana constituye un modelo innovador de planificación urbana y gestión del riesgo, cuya metodología puede ser replicada en otras ciudades del país para fortalecer la resiliencia y la adaptación frente al creciente impacto de los incendios forestales sobre las áreas urbanas.