La investigación analizará las condiciones ambientales, la percepción y experiencia de quienes habitan estos espacios y el uso de tecnologías capaces de identificar patrones. Por otro lado, el estudio aborda el bienestar desde una perspectiva que considera no solo variables como temperatura, calidad del aire e iluminación, sino también la percepción, satisfacción, adaptación y autonomía de las personas en sus viviendas. Para ello, busca generar información propia del Gran Concepción que permita comprender la relación entre las condiciones físicas de los hogares y la experiencia cotidiana de sus ocupantes.
El Dr. Jaime Soto Muñoz explicó que el proyecto busca vincular las mediciones ambientales con la experiencia de quienes habitan las viviendas.
Señaló que en las 20 viviendas se instalarán sensores ambientales en espacios de uso habitual, principalmente estar-comedor y dormitorio principal;
Por otro lado, aclaró que el concepto de “vivienda cognitiva” no apunta a reemplazar las decisiones de sus ocupantes, sino a desarrollar herramientas que procesen información del entorno y entreguen antecedentes útiles para favorecer el bienestar, manteniendo el control de las personas sobre sus espacios.
Finalmente, la información recopilada permitirá construir una base de datos longitudinal para identificar patrones relacionados con el bienestar y desarrollar modelos mediante técnicas estadísticas y de aprendizaje automático. Estos resultados servirán como base para explorar sistemas capaces de aprender de las condiciones ambientales y de las respuestas de sus ocupantes. La investigación también considera aspectos relacionados con la privacidad, autonomía, confianza y control de los datos. En sus siguientes etapas, analizará la aceptación de estas tecnologías y las condiciones bajo las cuales las personas estarían dispuestas a incorporarlas en sus hogares.