El respectivo concurso se inició el 7 de julio del año en curso y convocó a equipos interdisciplinarios liderados por docentes que hayan sido parte de la Escuela entre los años 2010 y 2025, respectivamente. Las bases establecieron que al menos la mitad de los integrantes de cada equipo debían ser personas egresadas de la Escuela de Arquitectura Tras registrarse 15 equipos inicialmente, se recibieron ocho anteproyectos, todos admisibles y sometidos a evaluación.
El jurado examinó las propuestas de acuerdo con criterios de calidad arquitectónica y relación con el contexto, resolución del programa, flexibilidad de uso y factibilidad técnico-constructiva. La comisión estuvo integrada por el Dr. Hernán Barría, decano de la Facultad de Arquitectura, Construcción y Diseño; Dra. Stella Schtreder Schroeder, representante del Departamento de Planificación y Diseño Urbano; Dr. Leonardo Agurto, del Departamento de Diseño y Teoría de la Arquitectura; Mg. Antonio Molina, del Departamento de Ciencias de la Construcción; arquitecto Gonzalo Abasolo, representante del área de Infraestructura de la Universidad; Agustín Pons, representante estudiantil designado por el Centro de Estudiantes y Sebastián Paredes, representante de los concursantes, elegido mediante votación de los equipos participantes. La deliberación fue presidida por la Dra. Pamela Heyden Pozo, directora de la Escuela de Arquitectura y del concurso.
Respecto a los resultados, el primer lugar fue otorgado al anteproyecto código T6R2V9, del equipo integrado por Francisco Galindo y Paloma Sanhueza. El segundo lugar correspondió a la propuesta H9C5L7, de Neftalí Vargas y Paula Suazo, mientras que el tercer lugar recayó en el proyecto J2M6R8, desarrollado por Cristian Berríos, Cristian Dippel, Luciano Alvarado y Germán Klenner. La mención honrosa fue para la propuesta Z7P1W6, cuyos integrantes son Nicolás Sáez, Rubén Sáez, Patricio Valderrama y Camila Amigo.

Fotografía de Francisco Darmendrail.
Sobre la trascendencia del concurso, la Dra.Pamela Heyden Pozo destacó la participación de la comunidad académica y profesional, así como el aporte de la iniciativa al desarrollo de nuevos espacios para la Escuela;
También valoró el nivel de desarrollo y la calidad técnica de los ocho anteproyectos recibidos.
La propuesta ganadora avanzará ahora a una nueva etapa de desarrollo, en la que deberá profundizar sus decisiones arquitectónicas e incorporar las observaciones formuladas por el jurado, con miras a su futura materialización. El proyecto contempla un pabellón anexo de dos niveles, destinado a nuevos espacios de exposición, encuentro y gestión institucional, lo que permitirá liberar dependencias del edificio existente para fortalecer las actividades académicas.