Durante la jornada, el grupo visitó diversas obras centenarias asociadas a la arquitectura jesuita vitivinícola, así como el pueblo capilla de Ránquil, lo que permitió analizar en contexto las relaciones entre materialidad, técnicas constructivas y estado de conservación del patrimonio edificado.
Como parte del proceso formativo, se desarrolló además un taller práctico en obra, donde el estudiantado ejecutó revoques gruesos y realizaron ensayos de dosificación de estucos finos con aditivos naturales, técnicas propias de la arquitectura en tierra característica del valle. La experiencia integró observación, análisis crítico y trabajo material, abordando el patrimonio construido como un conocimiento vivo, estrechamente vinculado a su contexto territorial y cultural.