El proyecto tuvo el financiamiento del Fondart Nacional 2024, en la línea de Creación Artística en Fotografía, y contó con el respaldo de la Universidad del Bío-Bío a través del Fondo de Creación Artística UBB 2025. Gracias a este apoyo, se incorporó de manera inédita el Diorama Desmontar, ampliando la investigación desde el plano postfotográfico hacia una dimensión tridimensional y objetual. En la postulación participó además el académico alterno Ignacio Bisbal, del Departamento de Planificación y Diseño Urbano, fortaleciendo el cruce entre investigación académica, creación artística y reflexión territorial.
El proyecto contó además con la colaboración de Yasmina Villa en el trabajo audiovisual y de Mauricio Romero (The Mugris) en la musicalización. El codiseño del plinto–embalaje estuvo a cargo del arquitecto UBB Patricio Valderrama, junto a Mario Herrera en su construcción, mientras que Víctor Urrea fue responsable del fresado mecanizado de la pradera ficticia. En la asistencia de producción general participó el estudiante de Arquitectura UBB Franco Van Der Molen. Asimismo, Rodolfo Muñoz, artista visual y fotógrafo, docente de la Universidad Autónoma de Chile, junto a Benjamín Gallardo y Andrea Paz, estudiantes de Arte de la Universidad de Playa Ancha de Valparaíso, colaboraron en el montaje, desmontaje y difusión del proyecto.
La exposición estuvo compuesta por 22 piezas organizadas en tres conjuntos principales. La serie postfotográfica reunió 20 obras impresas en papel plisado de gran formato (90 × 112 cm), dispuestas perimetralmente en diálogo con el dispositivo central del montaje. En el núcleo de la muestra se ubicó el Diorama Desmontar, realizado por Rodolfo Gutiérrez Schwerter (Zerreitug), que presenta 20 caballos emancipados sobre una pradera ficticia tallada y policromada en madera.
Esta obra se sostiene sobre un plinto–embalaje diseñado simultáneamente como soporte estructural, dispositivo expositivo y sistema de transporte. Se trata del primer diorama del maestro Zerreitug concebido como una escena imaginaria y no histórica, ampliando su reconocida práctica desde la reconstrucción documental hacia un territorio poético y especulativo. El plinto permite que las fotografías se plieguen y reduzcan, y que los caballos se desmonten de la pradera ondulante, construida con placas de CLT en el Laboratorio de Diseño y Tecnología de la Madera UBB y fresadas mecánicamente en el Taller de Prototipos de Diseño Industrial UBB. Todo el conjunto se resguarda en su interior, facilitando el traslado e incorporando la itinerancia como un concepto coherente con el gesto de desmontaje que articula el proyecto.
El dispositivo expositivo se complementó con un espacio de mediación participativa integrado al montaje, donde el público fue invitado a intervenir siluetas de caballos y responder preguntas abiertas sobre libertad, entorno y colectividad. Las producciones resultantes se incorporaron progresivamente a la exhibición, conformando una colección efímera y comunitaria que creció durante el periodo expositivo, reforzando el carácter abierto y relacional de la propuesta.
Desde la institución anfitriona, la curadora jefa del Museo de Historia Natural de Valparaíso, Anabell Lafuente Cáceres, destacó el carácter innovador y desafiante de la muestra dentro de un espacio tradicionalmente vinculado a las ciencias naturales y al patrimonio;
Como cierre del proceso expositivo, el 27 de diciembre se realizó una mediación de cierre dirigida especialmente a agrupaciones de personas mayores, coordinadas por el profesor Javier Olivares, del Centro Gerópolis de la Universidad de Valparaíso. La instancia fue conducida por Nicolás Sáez junto a Carolina Lara y permitió profundizar en los sentidos conceptuales de la obra, generando un espacio de diálogo en torno a los monumentos ecuestres, la memoria histórica y las posibilidades de resignificación simbólica desde la experiencia y los relatos de quienes participaron.
La exposición y su mediación final consolidaron Desmontar como una propuesta que articula arte contemporáneo, investigación–creación y mediación cultural, dando cuenta del valor de los dispositivos expositivos como espacios de reflexión colectiva sobre la historia visual y simbólica presente en las ciudades.
Compartimos registro de proyecto Desmontar. Vía canal de Instagram de Nicolás Saéz:
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