Con la instalación de la primera piedra del edificio estudiantil ViveUBB en el Campus Concepción, efectuada el lunes 6 de abril, la Universidad del Bío-Bío dio inicio oficial a una de las obras más significativas para el fortalecimiento de la vida universitaria. La ceremonia, realizada en el marco del aniversario institucional, marca el comienzo de la construcción de una infraestructura concebida como espacio de encuentro, inclusión y dinamismo. El proyecto fue desarrollado por la oficina penquista Azócar Catrón, integrada por la Dra. (c) Carolina Catrón del Departamento de Diseño y Teoría de la Arquitectura y Mg. Ricardo Azócar.

El edificio ViveUBB contempla una superficie aproximada de 574 metros cuadrados e incluirá cafetería, áreas de estudio, espacios de esparcimiento, oficinas administrativas y zonas flexibles, además de integrar sistemas asociados al concepto de Smart Campus. Su construcción se enmarca en el Programa de Fortalecimiento UBB 23991, financiado por el Ministerio de Educación, y busca mejorar la calidad de vida estudiantil mediante infraestructura pertinente, inclusiva y sustentable.

La propuesta tiene su origen en el Concurso de Ideas de Arquitectura, organizado por Parque Urbano UBB, convocado en el año 2024. Tras una etapa de evaluación técnica, tres iniciativas finalistas fueron sometidas a votación de la comunidad universitaria, en un proceso participativo que involucró a estudiantes, personal académico y administrativo. La alternativa presentada por Azócar Catrón resultó ganadora, consolidándose como una respuesta arquitectónica coherente con las necesidades del estudiantado y el desarrollo del campus.

De acuerdo con sus autores, el proyecto se gestó como una propuesta que pone en el centro la experiencia estudiantil;

“Está pensado para que sean los propios estudiantes quienes lo habiten, lo recorran y lo activen. El diseño busca propiciar el uso cotidiano sin restricciones, a partir de una configuración abierta, visible y accesible”
Oficina Azócar Catrón

En términos espaciales, el edificio se concibe como una estructura diáfana, articulada a través de recorridos continuos y una serie de vacíos interiores que permiten la conexión entre distintos niveles. Estos espacios —proyectados como patios o jardines interiores— favorecen la interacción visual y física, promoviendo el encuentro espontáneo entre quienes transitan o permanecen en el lugar. Esta lógica permite, además, que el edificio mantenga una relación directa tanto con su entorno inmediato como con el flujo de la vida universitaria.

Fotografía de Francisco Darmendrail.

 

Otro aspecto central del diseño es su integración con el campus. A juicio de quienes lo crearon, la propuesta establece un diálogo con el entorno a través de su materialidad, color y composición, buscando consolidar una arquitectura contemporánea que aporte identidad al espacio universitario. Asimismo, el proyecto incorpora una dimensión tecnológica relevante: se trata de un edificio de cuatro niveles en madera estructural industrializada, una solución poco frecuente a esta escala, que implicó el desarrollo de un trabajo colaborativo con equipos de ingeniería para resolver su factibilidad constructiva.

Al respecto aseguraron;

“Existe una voluntad de explorar nuevas posibilidades materiales y técnicas, lo que también representa un aporte desde el punto de vista arquitectónico y tecnológico. Esta apuesta se alinea con los valores institucionales en materia de innovación y sustentabilidad”
Oficina Azócar Catrón

Para la oficina Azócar Catrón, este encargo representa además un cambio significativo en su trayectoria, al abordar una obra de mayor escala y complejidad respecto de sus proyectos anteriores, mayoritariamente vinculados a intervenciones en el territorio regional. A ello se suma un componente simbólico: diseñar un edificio para la misma universidad en la que se formaron.

“Hay una dimensión especial en proyectar para este espacio, no solo por la escala, sino por lo que significa contribuir desde la disciplina a la institución de origen”
Oficina Azócar Catrón